JOSÉ NARRO ROBLES INAUGURÓ LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA

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Guadalajara, Jal., a 26 de noviembre de 2016

JOSÉ NARRO ROBLES INAUGURÓ LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA

  • Asistió en representación del Presidente de México, Enrique Peña Nieto
  • Dijo que es factible que se vivan momentos que marcan el destino de la colectividad entera, la que reclamara la entereza de las mayorías

En representación del Presidente, Enrique Peña Nieto, el Secretario de Salud, José Narro Robles, inauguró la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde destacó que es factible que en la actualidad se vivan momentos que marcan el destino de la colectividad entera, la cual reclamará de la entereza de las mayorías, y del liderazgo y la autoridad moral de los que estén en el momento y la situación debidos.

Reflexionó que ahora se podrían acelerar estos momentos, con el fallecimiento del líder de la revolución cubana, Fidel Castro, a quien parafraseó: "Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".

Narro Robles habló ante una nutrida concurrencia reunida en la Expo Guadalajara, acompañado por el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz; el rector general de la Universidad de Guadalajara, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla; el rector de la UNAM, Enrique Graue; el jefe del gobierno de la Ciudad de México, Migue Ángel Mancera, y el presidente de la FIL y de la Asociación Civil del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, Raúl Padilla López, quien dio la bienvenida.

Al considerar a la FIL como “la fiesta de la inteligencia y de la celebración del alma”, el titular de la Secretaría de Salud comentó que la invitada de honor es toda una región, América Latina. Subrayó que se trata de un conjunto de países diversos, plurales, hermanados por la historia, la cultura, el idioma, las aspiraciones y los principios.

En distintos momentos de su alocución, el doctor Narro Robles hizo referencia a escritores como Mario Vargas Llosa y Jorge Luis Borges, así como al poeta Efraín Huerta para hablar sobre la importancia de los libros, la lectura y la palabra.

De Vargas Llosa recordó: "Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos, y el espíritu crítico, motor del progreso ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida".

En forma específica, Narro Robles resaltó que el libro es un bien, un servicio, objeto, arma, adorno, instrumento, pasión, secreto, aventura o encuentro “y que en él, al menos en alguno, estamos retratados todos”. Tener un libro, remarcó, no nos hace diferentes, pero leerlo y apreciarlo “nos transforma”.

Luego, afirmó que la lectura es "fuente de conocimiento, fórmula de renovación y también de confirmación; intercambio y aprendizaje, pasatiempo y adicción; una de las actividades más hermosas, uno de los igualadores humanos, una de las formas superiores de nuestra especie”.

De la palabra y el lenguaje, expuso que es un dueto indivisible que reúne fuerza y autoridad moral, que resulta antídoto contra la violencia y la intolerancia, que traduce inteligencia y razón. “Homenaje justo a la palabra verdadera, al lenguaje de las humanidades, al idioma de los seres humanos; a la paz, la justicia y la razón; a los valores cívicos y laicos que ayudarán a encontrar el Norte y a conducir el rumbo”.

Narro Robles realizó un recorrido por la FIL, minutos después de que entregó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2016 a Norman Manea.

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VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DEL DISCURSO DEL SECRETARIO DE SALUD, JOSÉ NARRO ROBLES, DURANTE LA INAUGURACIÓN DE LA TRIGÉSIMA EDICIÓN DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA.

26 DE NOVIEMBRE DE 2016

Muchas gracias buenas tardes a todas y todos ustedes.

Antes de cualquier cosa, ofrecer una disculpa muy sentida de mi parte, tenía que salir del aeropuerto de Toluca y estuvo cerrado hasta las 10 de la mañana.

Lamento muchísimo haberlos hecho esperar, pensé que podrían haber empezado la reunión, la ceremonia sin mi presencia, agradezco la paciencia de ustedes, les vuelvo a repetir, me molesta muchísimo llegar tarde siempre, más en esta oportunidad.

Reciban mis disculpas.

Señor Gobernador.

Señor rector de la Universidad de Guadalajara.

Señor rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Señora y señores rectores y titulares Institutos de Educación Superior y de la ANUIES.

Estimados y brillantes escritores y poetas aquí reunidos y que mencionan a todos en la persona de Mérida Piñón, Mario Vargas Llosa, Fernando del Paso, Norman Manea y Jaime Labastida.

Señores presidentes municipales.

Señor Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Estimado maestro Raúl Padilla.

Legisladores, embajadores servidores públicos, intelectuales, científicos, artistas, universitarios.

Señora Pilar de Saramago.

Señora Silvia Lemus de Fuentes.

Un gusto estar con ustedes y con los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Frente a la imposibilidad del Maestro Rafael Tovar y de Teresa de asistir a esta ceremonia, por tener que atender un asunto personal urgente, acudo con la honrosa representación del Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, a la inauguración de la trigésima edición de esta Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Confieso que desde 2008 no he faltado a la cita a la que convocan una ciudad maravillosa, la extraordinaria Universidad de Guadalajara, la propia historia de éxitos, previamente bien ganados, y un grupo de entusiastas promotores de la cultura, coordinados –desde siempre– bajo el liderazgo de Raúl Padilla. Para todos ellos el agradecimiento de todos quienes nos beneficiamos de su intenso y productivo quehacer. Muchas, muchas felicidades.

Soy portador de un mensaje de felicitación para el maestro Norman Manea, del Presidente de México de otro para los organizadores, por el esfuerzo realizado, por la consistencia de un proyecto que es ahora referente en el mundo y motivo de orgullo para todos los mexicanos.

Lo soy también de uno más para los asistentes a esta Feria a la que acuden junto con autores, lectores, distribuidores y editores: que disfruten la aventura intelectual, el recorrido por los numerosos pabellones, el encuentro con la creatividad y el saber. Es el deseo del presiente Enrique Peña.

Este foro literario tendrá lugar en nueve días, pero perdurará todo el año en nuestra mente. Se trata de una fiesta de la inteligencia y de la celebración del alma. Se trata de un espacio propicio para recoger las expresiones superiores del ser humano.

Aquí se encontrarán creadores, intelectuales, científicos y artistas, con grupos representativos de nuestra sociedad. Las niñas y los niños, los adolescentes, los jóvenes y las familias serán protagonistas de historias inolvidables que marcarán sus rumbos y les permitirán descubrir mundos distintos.

En esta oportunidad la invitada de honor no es una nación, sino una gran región, América Latina, nuestra América Latina. Un conjunto de países diversos, plurales, hermanados por la historia, la cultura, los idiomas, las aspiraciones y los principios. Qué mejor ejemplo del poder de convocatoria que tiene el libro, que esta reunión. Qué gran oportunidad de aprender de los diversos, de crecer en las diferencias.

Cuando el mundo está urgido de utopías, como ahora, conviene acudir a la literatura y encontrar en ella el aliento para avanzar en el diseño y construcción de dichas ilusiones. Eso nos permitirá ver con claridad en el espejo del pasado y atisbar en el caleidoscopio del porvenir. Eso hará posible que mujeres y hombres de bien, que filósofos, científicos, escritores y poetas, arqueólogos del alma humana y exploradores de los sentimientos, nos ayuden a encontrar los caminos que conduzcan a la superación y el progreso verdaderos, a conseguir la paz y la justicia siempre anheladas, a llegar a la cumbre humana con democracia y libertad.

Cómo negar que el mundo pasa por un momento complicado: la existencia de hambrunas, guerras, epidemias, migraciones, relajamiento de valores, fanatismos e intolerancia, incertidumbre y desconfianza, dan fuerza al argumento. Cómo ignorar las grandes paradojas de la actualidad: pobreza y opulencia, virtualidad y presencia, comunicación y aislamiento, bienestar y enojo, libertad y dependencia, si están presentes de manera cotidiana en nuestro mundo.

En la vida de las personas hay algunos momentos extraordinarios y en el devenir de las naciones se registran algunas situaciones excepcionales. Son pocas esas ocasiones pero influyen en la vida de los individuos y las sociedades, sin embargo, en la historia de la humanidad hay, y sigo a un pensador universal, momentos estelares.

Son pocos pero marcan el destino de la colectividad entera. Es factible que estemos viviendo esta última condición, una que reclamará de la entereza de la mayoría, y del liderazgo y la autoridad moral de los que estén en el momento y la situación debidos. Es probable, incluso, que ese momento se acelere ahora, ahora que lamentamos el fallecimiento del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, personaje de nuestra historia contemporánea, hombre de talla universal y a quien invoco en uno de sus pensamientos cuando señaló y cito: "Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".

Regreso a nuestra feria y recupero el pensamiento y las palabras de Mario Vargas Llosa cuando dijo, cito textualmente: "Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos, y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida". Termino la cita.

Hace algunos años, al inaugurar la Feria de Minería, hermana de la que hoy nos reúne, me preguntaba ¿qué es un libro y qué la lectura?. Del primero, sostuve que se trata de un bien, un servicio, objeto, arma, adorno, instrumento, pasión, secreto, aventura o encuentro y que en él, al menos en alguno, estamos retratados todos. De hecho, busqué en el diccionario el concepto y encontré entonces numerosas entradas registradas en ¡122 renglones! En tanto que a las palabras nación o ética les bastaban nueve y dos renglones, respectivamente.

No es raro entonces que el gran Borges hubiera escrito y yo cito: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

Por su parte, de la lectura señalé y hoy reitero que es "fuente de conocimiento, fórmula de renovación y también de confirmación. La lectura es intercambio y aprendizaje, pasatiempo y adicción. La lectura es una de las actividades más hermosas, uno de los igualadores humanos, una de las formas superiores de nuestra especie. Tener un libro no nos hace diferentes, sin embargo, leerlo y apreciarlo nos transforma. Estoy seguro que desde esta perspectiva es posible valorar debidamente la importancia de esta Feria, el impacto sobre los asistentes y las grandes repercusiones que este evento ocasiona.

En esta oportunidad también rendimos homenaje a la palabra y al lenguaje. A ese dueto indivisible que reúne fuerza y autoridad moral, que resulta antídoto contra la violencia y la intolerancia, que traduce inteligencia y razón. Homenaje justo a la palabra verdadera, al lenguaje de las humanidades, al idioma de los seres humanos. A la paz, la justicia y la razón. A los valores cívicos y laicos que ayudan a encontrar el Norte y a conducir el rumbo.

Esto me mueve a compartir con todos ustedes uno de los poemas de Efraín Huerta, quien hace más de sesenta años escribió y leo:

“Hoy he dado mi firma por la Paz. Para que el tiempo no se detenga, para que el sueño no se inmortalice, para que la sonrisa sea alta y clara, para que una mujer aprenda a ver crecer su hijo…

“Hoy he dado mi firma, la mía para la Paz…Hoy parece que no he hecho nada y, sin embargo, he dado mi firma para la Paz.

“Parece que no he hecho nada y, sin embargo, creo haber multiplicado mi vida y multiplicado los más sanos deseos. Hoy he dado mi firma para la Paz”.

Dejemos hasta aquí al sentimiento y pasemos entonces al banquete de los libros. Qué disfruten esta fiesta y este encuentro; que transformen su espíritu y su conciencia; que conozcan, aprendan y se diviertan. Qué sean otros y mejores, que esperemos animados la próxima convocatoria.

Sin más les pido ponerse de pie para proceder a hacer la inauguración.

Hoy 26 de noviembre me es grato con la representación del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, declarar formalmente inaugurada la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que ya es un éxito.

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